La introducción de las máquinas en la producción ha provocado mucha miseria a nivel laboral, ya que no se necesitan muchos trabajadores, y los que sí no deben tener ninguna preparación.
Eso proporciona un gran ahorro que equivale a todo lo que habrían necesitado 100 tejedores para llevar una vida feliz, todo ese beneficio se emplea en provecho propio de unos pocos.
Hoy en día los tejedores ya no necesitan lo aprendido de un trabajo de años como aprendices y maestros. No les sirve de nada, la máquina trabaja más rápido e incomparablemente es más barato. Ahora el dueño de un telar contrata a unas pocas mujeres o niños que producen como 100 expertos en el oficio, ayudados por la máquina.
Ahora mismo los artesanos nos estamos quedando sin empleo. En todas las ciudades se producen conversaciones como ésta:
-¿Por cuánto dinero manejariais mis máquinas y mi fábrica?- Pregunta el dueño esperando tener cinco personas dispuestas a ello.
-Quiero una cantidad que me permita vivir tan feliz como antes- Dice un artesano algo desconfiado.
-Me basta con poder comprar cada día una rebanada de pan y un kilo de patatas- Comenta otro humilde artesano.
El dueño está de acuerdo y les pregunta:
-¿Cuantas horas quereis trabajar al día?
-Yo puedo trabajar dieciseis- Le responde un hombre escondido entre la muchedumbre.
El artesano lo elige y le cuestiona:
-¿Pero que hará mi máquina cuando tú estés durmiendo?
El artesano sin pensárselo le confirma:
-Puedo mandar a mi hijo de diez años.
.¿Y qué he de darle?- pregunta satisfecho el amo.
Y le responde el padre:
-Dale un par de monedas.
Los más malvados pueden vender más barato que nadie y tienen mayor éxito, los demás se ven obligados por la presión de éstos a vender más barato para tener más éxito que ellos.
Estamos desesperados, la máquina lo hace todo en una centésima de tiempo y de manera regular.
Los antiguos tejedores, herreros, hiladeros y carpinteros caemos en la miseria, vamos de fábrica en fábrica esperando que nos den trabajo por unos pocos céntimos.
Algunos se enfuren, asaltan las fábricas y destruyen los telares mecánicos, pero no sirve de nada.
Desde 1812 y ahora mismo hay pena de muerte a quién rompya una máquina, pero esto es imparable pues salen máquinas mejores y más rápidas. Se está provocando la miseria general.
A los trabajadores les parecia injusto que por el mero hecho de que posean una máquina les traten mal, como dificilmente haría un noble con sus campesinos tiempos atrás.
No deberian de haber sido de esos individuos, sino, de propiedad común. Esa forma de pensar es llamada socialismo.
Además se les debía a parte de su salario una participación de los grandes beneficios del fabricante.
Los que debían hacer, los trabajadores, era apropiarse de las máquinas a la fuerza, para que fueran de todos.
Y ponerse en huelga todos para pedir 2 rebanadas de pan y 2 kilos de patatas en lugar de 1.
Según Marx no sólo ellos deberían ponerse de acuerdo en que no hubieran poseedores y desposeidos sino todos los trabajadores de todo el mundo.
No existian oficios ya que el trabajador no necesita saber que fabrica la máquina sólo preocuparse de ponerla en funcionamiento y que le paguen su salario.
Sólo habian dos clases de personas los propietarios (capitalistas) y los desposeidos (proletarios). Los propietarios querían pagar menos y producir más y los desposeidos querían más beneficio del capitalista. Se eliminarán las clases ya que los proletarios son mas que los capitalistas y las máquinas se las arrebatarán.
lunes, 14 de junio de 2010
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