jueves, 24 de junio de 2010

Hemos llegado

Con estos haikus que escribimos todos juntos- Sara, Mary, Mónica, Pedro y Gopy - los últimos días de clase os invito a que escribáis algunos más este verano.

También os convoco para que contéis qué libros estáis leyendo y comentar acerca de ellos.

Saludos y ¡feliz verano!

martes, 22 de junio de 2010

Haikus de verano

Dulce aroma
de las blancas adelfas
niños jugando


Aligustre en flor
brisa de la mañana
aves cantando


Alegre final
hojas de la catalpa
debajo estoy

La buganvilia
entrelaza sus flores,
ama a la encina


Huelen a limón
son tan blancas las rosas
ácido es tu amor

miércoles, 16 de junio de 2010

Me he leído El diario azul de Carlota en el que ella escribe un diario sobre la violencia de género, de la violencia escolar y también de la violencia infantil, que funcionan con mecanismos similares a los de la violencia de género.
Va recogiendo información a partir de testimonios, algunos cercanos, y de la información que le proporciona su madre, su abuela y su tía.

Lo recomiendo, creo que es un libro que puede enseñar, es cercano y real y comparable a la vida de cualquier adolescente.
http://image.casadellibro.com/l/im/1/9788476697351+.jpg

lunes, 14 de junio de 2010

La introducción de las máquinas en la producción ha provocado mucha miseria a nivel laboral, ya que no se necesitan muchos trabajadores, y los que sí no deben tener ninguna preparación.

Eso proporciona un gran ahorro que equivale a todo lo que habrían necesitado 100 tejedores para llevar una vida feliz, todo ese beneficio se emplea en provecho propio de unos pocos.

Hoy en día los tejedores ya no necesitan lo aprendido de un trabajo de años como aprendices y maestros. No les sirve de nada, la máquina trabaja más rápido e incomparablemente es más barato. Ahora el dueño de un telar contrata a unas pocas mujeres o niños que producen como 100 expertos en el oficio, ayudados por la máquina.

Ahora mismo los artesanos nos estamos quedando sin empleo. En todas las ciudades se producen conversaciones como ésta:

-¿Por cuánto dinero manejariais mis máquinas y mi fábrica?- Pregunta el dueño esperando tener cinco personas dispuestas a ello.
-Quiero una cantidad que me permita vivir tan feliz como antes- Dice un artesano algo desconfiado.
-Me basta con poder comprar cada día una rebanada de pan y un kilo de patatas- Comenta otro humilde artesano.

El dueño está de acuerdo y les pregunta:

-¿Cuantas horas quereis trabajar al día?


-Yo puedo trabajar dieciseis- Le responde un hombre escondido entre la muchedumbre.

El artesano lo elige y le cuestiona:
-¿Pero que hará mi máquina cuando tú estés durmiendo?

El artesano sin pensárselo le confirma:
-Puedo mandar a mi hijo de diez años.
.¿Y qué he de darle?- pregunta satisfecho el amo.
Y le responde el padre:
-Dale un par de monedas.

Los más malvados pueden vender más barato que nadie y tienen mayor éxito, los demás se ven obligados por la presión de éstos a vender más barato para tener más éxito que ellos.

Estamos desesperados, la máquina lo hace todo en una centésima de tiempo y de manera regular.
Los antiguos tejedores, herreros, hiladeros y carpinteros caemos en la miseria, vamos de fábrica en fábrica esperando que nos den trabajo por unos pocos céntimos.
Algunos se enfuren, asaltan las fábricas y destruyen los telares mecánicos, pero no sirve de nada.
Desde 1812 y ahora mismo hay pena de muerte a quién rompya una máquina, pero esto es imparable pues salen máquinas mejores y más rápidas. Se está provocando la miseria general.

A los trabajadores les parecia injusto que por el mero hecho de que posean una máquina les traten mal, como dificilmente haría un noble con sus campesinos tiempos atrás.
No deberian de haber sido de esos individuos, sino, de propiedad común. Esa forma de pensar es llamada socialismo.
Además se les debía a parte de su salario una participación de los grandes beneficios del fabricante.
Los que debían hacer, los trabajadores, era apropiarse de las máquinas a la fuerza, para que fueran de todos.
Y ponerse en huelga todos para pedir 2 rebanadas de pan y 2 kilos de patatas en lugar de 1.

Según Marx no sólo ellos deberían ponerse de acuerdo en que no hubieran poseedores y desposeidos sino todos los trabajadores de todo el mundo.
No existian oficios ya que el trabajador no necesita saber que fabrica la máquina sólo preocuparse de ponerla en funcionamiento y que le paguen su salario.
Sólo habian dos clases de personas los propietarios (capitalistas) y los desposeidos (proletarios). Los propietarios querían pagar menos y producir más y los desposeidos querían más beneficio del capitalista. Se eliminarán las clases ya que los proletarios son mas que los capitalistas y las máquinas se las arrebatarán.

miércoles, 9 de junio de 2010

Juan con miedo

Érase una vez Juan, un ratón de biblioteca con gafas de culo de vaso, camiseta a cuadros, pantalón hasta los sobacos con tirantes, calcetines hasta las rodillas y unos zapatos, enormes como de payaso.

Aquella mañana decidió irse a la biblioteca municipal de al lado de su casa.
Entró y estaba solo, le gustó porque así tenía más tranquilidad.
Se puso a leer un libro de historia griega, cuando de pronto empezó a escuchar unos susurros que cada vez subían más la voz, así que cerró el libro y preguntó en voz alta:

- ¿ Quién hay ahí ?

Pero nadie le contestó, tampoco escuchaba ya las voces, y lo volvió abrir pero al hacerlo volvió a oir:

- ¡ Nosotros ! ¡ Nosotros ! Juanito se quedó blanco como la nieve, al sospechar que los sonidos venían del libro. Sintió tanto miedo que no podía hablar y lo cerró de nuevo.

Empezó a escuchar nuevos
chillidos que no venían sólo de su libro, si no de todos los demás. Había un jaleo que se debía escuchar a dos manzanas.
La bibliotecaria muy sorprendida al escuchar tanto gruñido, ¡ si solo había subido una persona!, escucho todo el alboroto y subió a ver que pasaba. Cuando se acercó a la puerta, abrió y oyó tantas pero como no veía a nadie, y cerró la puerta con llave. El joven al escuchar el ruido de la puerta fue corriendo y gritaba:

- ¡ Abreme, por favor, que tengo miedo ! Pero ella no distinguía su grito de los demás. Poco a poco, se fueron acabando, entonces la joven abrió una rendija para mirar, pero Juan aterrorizado la abrió del todo y se largó corriendo, dejándola sola ..... .