Era un día tranquilo , con sol y pocas nubes. Un chaval llamado Alex iba a casa de su amigo Kelvin ya que hacía tiempo que no se veían porque al terminar el instituto se tuvieron que ir a distintos pueblos.
- ¡Eh loco! ¿donde estás?
-Estoy en la esquina de la gasolinera de la carretera principal – le contestó Alex
-Vale –dijo Kelvin
-No tardo-finalizó la conversión
Alex con toda la prisa del mundo aceleró su pedaleo y de pronto se le cruzó un coche y le hizo dar vueltas de campana, sin embargo el se levantó con paciencia y volvió a la carretera y siguió con su camino pero notó un dolor nuevo en la espalda y quejándose ante sí mismo con gestos de lamento. Siguió en la bici pero iba más lento que antes así que se bajó y sonó su teléfono:
- ¿Donde estás? - preguntó Kelvin
- Estoy casi en tu casa - respondió Alex .
- ¡ Vale! dáte prisa- dijo Kelvin y colgó
En seguida se bajó de la bici y llegó andando a casa de Kelvin.
Alex tocó el timbre pero no salía nadie y volvió a tocar .
Por finKelvin bajó y se fueron a caminar pero Alex no podía porque le dolía la espalda y le pidió a Kelvin:
- Hazme una foto de la espalda que yo no puedo vérmela.
- Vale tío, ahora te la hago cuando le inserte la tarjeta de memoria en la cámara.
Kelvin le sacó la foto y se la mostró a Alex. Éste al mirarla lanzó un gritó porque en la foto se apreciaba una pequeña joroba. Se fue a casa porque estaba preocupado por lo que se había descubierto en la espalda. En casa se quitó la camiseta y se miró en el espejo del baño. La chepa había aumentado y en la piel se abría una profunda grieta. Del susto se desmayó y cayó de bruces en el suelo.
De madrugada, a través de la pared, la vecina de al lado escuchó, claramente, el llanto de un bebé.
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