viernes, 28 de mayo de 2010

Valentina

Era una vez una chica de nombre Timidina que fue con su amiga Valentina, a visitar a sus abuelos que vivían en una mansión. Cuando llegaron las recibieron muy bien, con una sopa calentita. Cuando terminaron de comer salieron a caminar para conocer el lugar.

-¡Ay!- exclamó Timidina.
-¿Qué pasó?- dijo Valentina. Un murciélago había volado por encima de ellas.

Luego regresaron a casa y oscureció. Se fueron a dormir. Al subir las escaleras, los peldaños traqueteaban mucho. Después se acostaron en la habitación verde, que era la preferida de Timidina. Pero al día siguiente Valentina no la vió en su cama. Se fue a buscarla porque era raro que no estuviera durmiendo, pues era muy dormilona. Decidió entrar en otra habitación, que era de color azul y allí se la encontró. Entonces la despertó y le dijo:

-¿Qué haces aquí?
-¿Aquí? ¿Donde estoy?
-Estás en la habitación azul. ¿Cómo te has pasado hasta aquí si estabas en la habitación verde conmigo?
-No se cómo he llegado aquí.- afirmó Timidina, con angustia.

Cuando llegó la noche volvieron a dormir en la habitación verde pero esta vez Valentina le propuso:

-¿Por qué no cerramos la puerta con llave y me la guardo bajo la almohada?

Al día siguiente, cuando Valentina se levantó y no vió a su amiga, se asustó.

-¡Cómo había salido!- pero observó que la llave no estaba.

Atemorizada salió a buscar a la chica, la encontró en la habitación roja y la despertó:

-Eres tú la que ha abierto, pues la llave esta aquí sobre la mesa.
-No se cómo lo he hecho otra vez para resultar aquí ¡No he sido yo! - exclamó Timidina pero Valentina desconfiaba. Y por eso a la noche siguiente quiso poner a prueba su sinceridad y colocó una cinta roja entre el canto y la puerta.

A media noche observó que Timidina había vuelto a desaparecer y entonces se acercó rápidamente a comprobar si la cinta continuaba en su sitio y efectivamente el retalito estaba intacto. Abrió la puerta, miró hacia los lados y descubrió a su amiga, la llamó para despertarla y pedirle explicaciones de cómo había abierto la puerta sin que se cayera la cinta.

Sin embargo como no respondía, corrió hacia ella para agarrarla del brazo. Pero al intentarlo su mano traspasó el cuerpo y no pudo tocarlo. Valentina se quedó lívida de pánico. Ese mismo día regresó a su casa y no volvió más.

La imagen “http://www.magicaweb.com/weblog/wp-content/uploads/2006/07/puerta16.jpg” no puede mostrarse, porque contiene errores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario