-Oye tú, una amiga mía quiere conocerte.
-¿ Quien, quien, es atractiva?- pregunté yo.
Me levanté rápidamente de la toalla y me acerqué a ella nadando ya que se encontraba dentro del mar.
Cuando me aproximé a la chica y la vi de cerca me di cuenta que era la mujer de mis sueños. Tenia el pelo ondulado como las caracolas, los ojos azules como el mar Caribe, los labios carnosos y rojos como el coral. Su único vestido era un collar de perlas que brillaba alrededor de su cuello. ¡No llevaba nada más!
Intenté acercarme a ella y le dije:
-¡Eres preciosa! y volví a repetir suspirando:
-¡Eres preciosa! Ella no me contestó pero yo le pregunté:
- ¿Vamos a nadar juntos? Ella se zambulló, me salpicó y se fue nadando.
Fui tras ella pero a pesar de que soy un gran nadador, no la alcanzaba.
- No me hace gracia que una chica me gane en algo-pensé. Por eso pataleé con todas mis fuerzas,pero ¡Ni por esas logre alcanzarla!
Cuando agotado me decidí a salir del agua, sentí como una mano suave me cogió y me sumergió dentro del agua y me mostró un precioso paraíso submarino.
- Pero yo no podía respirar dentro del agua, mis pulmones se encharcaban, iba a morirme.
Sofocado abrí rápidamente los ojos y me di cuenta que estaba en mi cuarto tumbado en la cama. Me sentía exhausto.
Sin embargo aunque sabía que había tenido un sueño, no lo recordaba.
Cuando me di la vuelta para cambiarme de posición me encontré con un collar que no paraba de brillar debajo de la almohada.
- Esto me suena - dije yo - Y al momento recordé su rostro.
- ¡Ojalá todas las noches fueran como la de hoy!- deseé. Un escalofrio recorrió mi espalda.
-¿Como habia llegado el collar hasta aqui?

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