Érase una vez Juan, un ratón de biblioteca con gafas de culo de vaso, camiseta a cuadros, pantalón hasta los sobacos con tirantes, calcetines hasta las rodillas y unos zapatos, enormes como de payaso.
Aquella mañana decidió irse a la biblioteca municipal de al lado de su casa.
Entró y estaba solo, le gustó porque así tenía más tranquilidad.
Se puso a leer un libro de historia griega, cuando de pronto empezó a escuchar unos susurros que cada vez subían más la voz, así que cerró el libro y preguntó en voz alta:
- ¿ Quién hay ahí ?
Pero nadie le contestó, tampoco escuchaba ya las voces, y lo volvió abrir pero al hacerlo volvió a oir:
- ¡ Nosotros ! ¡ Nosotros ! Juanito se quedó blanco como la nieve, al sospechar que los sonidos venían del libro. Sintió tanto miedo que no podía hablar y lo cerró de nuevo.
Empezó a escuchar nuevos chillidos que no venían sólo de su libro, si no de todos los demás. Había un jaleo que se debía escuchar a dos manzanas.
La bibliotecaria muy sorprendida al escuchar tanto gruñido, ¡ si solo había subido una persona!, escucho todo el alboroto y subió a ver que pasaba. Cuando se acercó a la puerta, abrió y oyó tantas pero como no veía a nadie, y cerró la puerta con llave. El joven al escuchar el ruido de la puerta fue corriendo y gritaba:
- ¡ Abreme, por favor, que tengo miedo ! Pero ella no distinguía su grito de los demás. Poco a poco, se fueron acabando, entonces la joven abrió una rendija para mirar, pero Juan aterrorizado la abrió del todo y se largó corriendo, dejándola sola ..... .
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